Glovo, la Asociación de Cerveceros de España y La Real se unen para crear una lista con las mejores combinaciones de gilda y cerveza, las protagonistas indiscutibles del aperitivo.
Madrid, 23 de septiembre de 2026 Volvemos a la rutina pero también a los planes después del trabajo, los encuentros improvisados y ese “¿tomamos algo?” que llena terrazas, barras y también los salones de casa. Y si pensamos en compartir tiempo con amigos y compañeros de trabajo para tomar algo, hay una cosa que inmediatamente nos viene a la mente: una gilda con una caña bien fría. Glovo, la Asociación de Cerveceros de España y La Real se unen para reivindicar las estrellas indiscutibles del aperitivo y de ese tomar algo. La Real, especializada en gildas, propone diez variedades que van desde las recetas más clásicas hasta las combinaciones más originales, pensadas para descubrir nuevas formas de maridarlas con diferentes estilos de cerveza. Todas ellas pueden pedirse a través de Glovo y disfrutarse donde cada uno elija.

Si nuestra manera de disfrutar del aperitivo evoluciona, sus combinaciones también. Partiendo de la receta tradicional, La Real y la Asociación de Cerveceros de España proponen diez maridajes que juegan con diferentes ingredientes y estilos de cerveza para descubrir nuevas formas de disfrutar de este clásico.
El carácter afrutado, el suave amargor y la textura sedosa de una NEIPA ayudan a equilibrar la grasa del queso y acompañan la intensidad de la anchoa y el umami del tomate seco.
El equilibrio entre cereal, notas afrutadas y amargor de la Pale Ale aligera la intensidad del jamón de pato, mientras respeta la suavidad de la mozzarella y aporta frescor al conjunto.
La intensidad y las notas terrosas del queso azul contrastan con el dulzor del dátil. Una Stout, con sus maltas tostadas y mayor cuerpo, completa el bocado aportando profundidad y notas torrefactas.
Una gilda intensa que reúne sabores salados, ácidos, dulces y umami encuentra en el carácter resinoso y el amargor de una West Coast IPA el equilibrio necesario para conseguir un resultado fresco y ligero.
La textura sedosa de las cervezas de trigo envuelve la suavidad del huevo, mientras sus notas afrutadas y especiadas se combinan con la salinidad del langostino para crear un bocado equilibrado.
El maridaje más clásico: la malta contrasta con la salinidad de la anchoa, mientras el amargor del lúpulo acompaña la acidez de los encurtidos. La frescura y carbonatación de la cerveza limpian el paladar e invitan a repetir.
Las notas cítricas de la Radler se encuentran con el vinagre del boquerón para potenciar su sabor, aportar frescor y suavizar el punto picante de la piparra.
La sutileza marina del pulpo y la acidez crujiente del pepino se acompañan de una cerveza ligera y refrescante, con notas que evocan la gastronomía mediterránea.
El carácter tostado y el mayor cuerpo de una Bock acompañan las notas ahumadas de la sardina y ayudan a equilibrar su untuosidad sin perder el carácter refrescante del aperitivo.
Las notas de cereal tostado, corteza de pan y frutos secos de una Dunkel funcionan como contrapunto a la intensidad del embutido y el queso curado, potenciando a la vez los matices especiados y salinos de la gilda.
El aperitivo perfecto, donde tú quieras
La vuelta a la ciudad recupera los planes después del trabajo, pero también refleja una forma cada vez más flexible de encontrarnos. El aperitivo ya no tiene por qué estar ligado a un único lugar: puede disfrutarse en una terraza, en casa, en una reunión con
amigos o en ese plan improvisado que surge al terminar la jornada.
Glovo acerca ese momento a sus usuarios, permitiéndoles pedir desde la app sus opciones de aperitivo favoritas y recibirlas directamente donde estén. Una forma sencilla de recuperar, también en la vuelta a la rutina, uno de los rituales gastronómicos más nuestros. Porque puede cambiar el lugar, puede cambiar la gilda e incluso puede cambiar la cerveza. Lo que no cambia son las ganas de volver a vernos.
Madrid, 23 de septiembre de 2026 Volvemos a la rutina pero también a los planes después del trabajo, los encuentros improvisados y ese “¿tomamos algo?” que llena terrazas, barras y también los salones de casa. Y si pensamos en compartir tiempo con amigos y compañeros de trabajo para tomar algo, hay una cosa que inmediatamente nos viene a la mente: una gilda con una caña bien fría. Glovo, la Asociación de Cerveceros de España y La Real se unen para reivindicar las estrellas indiscutibles del aperitivo y de ese tomar algo. La Real, especializada en gildas, propone diez variedades que van desde las recetas más clásicas hasta las combinaciones más originales, pensadas para descubrir nuevas formas de maridarlas con diferentes estilos de cerveza. Todas ellas pueden pedirse a través de Glovo y disfrutarse donde cada uno elija.
Diez formas de redescubrir la gilda y la cerveza

Si nuestra manera de disfrutar del aperitivo evoluciona, sus combinaciones también. Partiendo de la receta tradicional, La Real y la Asociación de Cerveceros de España proponen diez maridajes que juegan con diferentes ingredientes y estilos de cerveza para descubrir nuevas formas de disfrutar de este clásico.
1. Gilda de queso y anchoa con NEIPA
El carácter afrutado, el suave amargor y la textura sedosa de una NEIPA ayudan a equilibrar la grasa del queso y acompañan la intensidad de la anchoa y el umami del tomate seco.
2. Gilda de jamón de pato y mozzarella con Pale Ale
El equilibrio entre cereal, notas afrutadas y amargor de la Pale Ale aligera la intensidad del jamón de pato, mientras respeta la suavidad de la mozzarella y aporta frescor al conjunto.
3. Gilda de dátil y queso azul con cerveza Stout
La intensidad y las notas terrosas del queso azul contrastan con el dulzor del dátil. Una Stout, con sus maltas tostadas y mayor cuerpo, completa el bocado aportando profundidad y notas torrefactas.
4. Gilda de pimiento, queso de cabra y anchoa con West Coast IPA
Una gilda intensa que reúne sabores salados, ácidos, dulces y umami encuentra en el carácter resinoso y el amargor de una West Coast IPA el equilibrio necesario para conseguir un resultado fresco y ligero.
5. Gilda de langostino y huevo de codorniz con cerveza de trigo
La textura sedosa de las cervezas de trigo envuelve la suavidad del huevo, mientras sus notas afrutadas y especiadas se combinan con la salinidad del langostino para crear un bocado equilibrado.
6. Gilda clásica de anchoa con Lager dorada tipo Pilsen
El maridaje más clásico: la malta contrasta con la salinidad de la anchoa, mientras el amargor del lúpulo acompaña la acidez de los encurtidos. La frescura y carbonatación de la cerveza limpian el paladar e invitan a repetir.
7. Gilda de boquerón con Radler
Las notas cítricas de la Radler se encuentran con el vinagre del boquerón para potenciar su sabor, aportar frescor y suavizar el punto picante de la piparra.
8. Gilda de pulpo y pepino con Mediterranean Lager
La sutileza marina del pulpo y la acidez crujiente del pepino se acompañan de una cerveza ligera y refrescante, con notas que evocan la gastronomía mediterránea.
9. Gilda de sardina ahumada con Bock
El carácter tostado y el mayor cuerpo de una Bock acompañan las notas ahumadas de la sardina y ayudan a equilibrar su untuosidad sin perder el carácter refrescante del aperitivo.
10. Gilda de fuet y queso + Munich Dunkel
Las notas de cereal tostado, corteza de pan y frutos secos de una Dunkel funcionan como contrapunto a la intensidad del embutido y el queso curado, potenciando a la vez los matices especiados y salinos de la gilda.
El aperitivo perfecto, donde tú quieras
La vuelta a la ciudad recupera los planes después del trabajo, pero también refleja una forma cada vez más flexible de encontrarnos. El aperitivo ya no tiene por qué estar ligado a un único lugar: puede disfrutarse en una terraza, en casa, en una reunión con
amigos o en ese plan improvisado que surge al terminar la jornada.
Glovo acerca ese momento a sus usuarios, permitiéndoles pedir desde la app sus opciones de aperitivo favoritas y recibirlas directamente donde estén. Una forma sencilla de recuperar, también en la vuelta a la rutina, uno de los rituales gastronómicos más nuestros. Porque puede cambiar el lugar, puede cambiar la gilda e incluso puede cambiar la cerveza. Lo que no cambia son las ganas de volver a vernos.